jueves, 15 de junio de 2017

La Sorpresa de Gus, Día 5, final

-Papa, muchas gracias por cuidar a Gustavito, traemos una sorpresa como se lo prometimos, pero quiero que se siente y que respire hondo. Dijo Beatriz.

-Yo se lo que es una sorpresa Beatriz, ¿Por qué me tengo que sentar para recibir el recuerdo que me traen? Contesté.

-Quiero contarle que durante muchos años no hemos perdido las esperanzas y que hemos visto como usted ha podido cuidarnos y criarnos con tanto amor aun teniendo el dolor tan grande en su corazón. 

Hemos buscado por todas partes, igual que usted, pero nosotros tenemos la facilidad de las computadoras y el Internet. Muchas personas han estado buscando y al fin logramos...

-¿Como estas?, interrumpió Pablo mientras entraba con la visión mas hermosa que un triste y casi apagado corazón ha tenido, Pablo venia acompañado de la luz de mis ojos, de la razón de la esperanza, de el amor de mi vida, de mi amada Ivanna. 

Su pelo esta mas hermoso por los hilos plateados que se vierten por sus hombros, sus ojos son verdes y cálidos justo como los recordaba y sus labios siguen tan rojos como los que besé detrás del bus aquella vez. Su sonrisa es para mi y otra vez estamos juntos y el mundo desaparece como cuando la luz se apaga y solo ella me ilumina. 

Un abrazo y un beso es suficiente para dejar al fin poder liberar esos años de tristeza y duda que he tenido, el dolor comienza a salir como lagrimas que vienen del corazón y salen por los ojos, nublando la vista, pero liberando el nudo que todos estos años he tenido en la garganta. ya no hay dolor, no hay rencor, no hay remordimiento solo es como que la felicidad fuera como la cobija que nos envuelve y calienta y nunca quisieras soltarla. No hay palabras solo lagrimas y risas. Yo pensé que mi vida se estaba acabando pero ahora se que sólo comienza nuevamente, junto a Ivanna. Junto a MI Ivanna.

Discretamente Beatriz comienza a recoger las cosas de Gustavito y a conseguir toallas para las lagrimas y toda clase de fluidos que nos salen a todos de la nariz. No puedo hablar. 

Mi Ivanna no dice mucho tampoco, solo llora y sonríe. Poco a poco comenzamos a balbucear algunas palabras.

- Tenia tanto miedo que ya no quisieras verme nunca, Tenia miedo que me odiaras porque no pude regresar. ¿no me odias? Dijo Ivanna

-No, no te odio, siempre te amé y siempre he tenido esperanzas de encontrarte, siempre te amaré, yo juré que te amaría, jure que compartiría mis alegrías y mis tristezas, que mis deseos serian solo para ti y así lo he hecho.
Te busqué mucho tiempo y ya no sabia que hacer y tenía que cuidar de nuestros hijos. 

Siempre pensé en decirte tantas cosas si te miraba otra vez y solo puedo decirte: Te amo mi Ivanna. Bienvenida a casa.

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